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Han pasado meses y sigo necesitando hablar de esto pero no había podido sentarme a escribiros hasta ahora. Lo hago, como siempre, con algunos datos que veréis pero desde mi opinión y sensación personal. Sin ser la mayor experta en el tema y sin pretender tener una visión única o correcta, entiendo que en todo hay muchísimas variables y que en función de cada negocio afectará más o menos y se podrán tomar X o Y decisiones. Yo os voy a hablar de lo que me ha pasado a mí con el desabastecimiento de papel que llevamos sufriendo desde el año pasado.

Empecemos, supongo, por el principio: ¿Cómo calculamos las editoras el precio de un libro? Digamos que teniendo en cuenta dos factores principalmente:

  • Los precios medios de publicaciones similares. Algo que yo hice fue ir a mi estantería y coger libros de editoriales independientes parecidos a los míos en cuanto a extensión, calidad, temática… Y lo copias. Si sabes que los poemarios se venden entre 10 y 14 euros principalmente sabes que tu precio, para ser competitivo, debe rondar esas cifras.
  • El otro factor importante es tener en cuenta los costes de producción. Aquí ya sabéis que entran muchísimas cosas: ISBN, ilustradora, corrección, maquetación, diseño, imprenta, derechos de autora, distribuidora, envíos… Todo lo que suma y cuesta a la hora de hacer un libro.

El desabastecimiento del papel ha disparado los costes del sector editorial con gravísimas consecuencias y afectando a todas las partes implicadas, editoriales, imprentas, paquetería, distribuidoras y, en cierto modo también, librerías. Como siempre las más perjudicadas son las pequeñas, las independientes, las micro editoriales, aquellas que sobreviven en los márgenes y que saben que cada céntimo cuenta.

En agosto/septiembre de 2021 recuerdo haber hablado por primera vez del desabastecimiento de materias primas a nivel mundial, algo que no había escuchado nunca antes y que preocupaba en todos los sectores porque, imagínate, esa cama que se fabrica con madera, las rejas con hierro, los envoltorios con papel y cartón… Da igual lo que compres, al final todo lleva papel. Y luego el propio sector editorial que vive exclusivamente aprovechando esta materia, ¿qué podía pasar? Recuerdo que la primera vez que noté los efectos fue cuando la empresa donde compro la paquetería (ya sabéis, los sobres y cajas donde mandamos los libros) nos mandó a los clientes un comunicado: «Debido al fuerte desabastecimiento y al aumento de demanda (provocado por los efectos del Covid) les informamos de que algunos de nuestros productos se encuentran sin stock actualmente. Esperamos volver a la normalidad en un par de semanas». Me lo he inventado de memoria, pero os juro que decía algo así. No fue la única empresa, claro, pronto todos los comerciales de todas las empresas con las que he trabajado o a quienes alguna vez he pedido presupuesto mandaron un mensaje similar: «estamos sin papel». Ese fue para mí el principio.

Se comentaba que todo volvería a la normalidad en 4-5 meses pero ahora sabemos que no ha sido así. La nueva normalidad no es la de antes y sus consecuencias han tenido un impacto económico brutal que muchas pequeñas editoriales no han podido superar. Esta casa nació en 2019, en 2020 inicia la pandemia de Covid-19 y empezamos a ver un quiebre en el sector. Dicen que en parte se fomentó más el hábito de la lectura por pasar tanto tiempo en casa, supongo que es cierto, pero esa parte que parecería beneficiar a todas las editoriales no nos benefició tanto a todas. ¿Vendieron las independientes más que nunca o fueron los dos gigantes? ¿Y si vendieron más ha continuado el ritmo? Sabemos que no ha sido así, o no tan así, o no para la gran mayoría de nosotras. En marzo de 2020 se prohibieron todas las actividades no esenciales, mi editorial cumplía un año y tuve que dejar Madrid y volver a casa de mis padres. Estaba asfixiada, ¿cómo iba a seguir sacando libros con este parón? ¡No había oportunidad de crecimiento! Recordemos que se paró todo, producción, envíos, presentaciones, Ferias, eventos… Y estas últimas durante mucho más tiempo. Pedí ayuda por nuestras redes sociales. Dije «os necesitamos» y me salvasteis varios meses. Os lo agradeceré siempre. En 2021 empezamos a escuchar que hay otra crisis, el desabastecimiento de papel y los costes energéticos y creo que muchas no creímos la gravedad que hoy es una evidencia.

En lo que va de año, 5 meses de 2022, han pasado tres años desde que nació esta casa y os quiero compartir algunos pensamientos sobre mi experiencia en todo esto:

  • En lo que va de año he visto cerrar 4 proyectos. Imagino que hay más de los que yo no tengo constancia. Hace unos días Insomnia Ediciones anunciaba por redes sociales su cierre, una gran pérdida para todas, compañeras del sector, autoras y lectoras, que vemos de nuevo como un proyecto bueno, alabado estos días por su profesionalidad y  buenas prácticas, se ve obligado a cerrar porque la situación es insostenible. Hoy otra compañera editora me comentaba por privado que seguramente tenga que cerrar para finales de año. Es durísimo tener que cerrar tu proyecto y no me puedo imaginar el dolor de haberlo intentado todo y ver que no puedes seguir. No creo que seamos conscientes del daño irreparable y de las pérdidas que estamos teniendo y que nos afectan a todas, no solo como editoras, sino como autoras y lectoras.
  • Imprimir libros hoy es mucho más caro que cuando empecé. Hablaremos de esto más adelante para explicaros con un ejemplo un caso personal.
  • Todos los implicados suben precios para aguantar (imprenta, paquetería, transporte) pero las pequeñas sobre todo luchamos por mantener precios similares a nuestras clientas: no es sostenible. Los precios van a subir.

La inflación ha hecho que suban los precios de todo y claro, los libros no son una excepción. Sin embargo, se encuentran entre los productos que menos se han encarecido el último año a pesar de que el papel ha subido entre un 15% y un 30% de media. La precariedad de nuestro sector se ve agravada además por un cúmulo de catastróficas desdichas en estos años, debido al coronavirus todo nos cuesta más ahora que antes: transporte, impresión, paquetería… Según el INE los libros de ficción y no ficción han subido entre un 0,7% y un 1,4%. Es por esto que las lectoras aún no han notado un impacto en sus bolsillos al comprar libros, porque las editoriales, especialmente las pequeñas, están haciendo todo lo posible y lo imposible (reduciendo sus márgenes ya pequeños hasta situaciones peligrosas) para no tocar el PVP. Está claro, da miedo estropear tu imagen y perder clientas al subir los precios. Pero, ¿estamos eligiendo nosotras hacerlo? Ya hemos visto que no, subir los precios no es una decisión para ganar más sino para cubrir el aumento de gastos de producción que tenemos. Es decir, si igualamos el aumento que hemos sufrido al aumento que daremos a los libros nosotras nos quedaremos igual.

Las librerías también sufren la subida de precios y temen que ante un encarecimiento de todas las editoriales se venda menos. Se rumorea, entre compañeras del sector, que en junio los libros empezarán a subir. Algunas compañeras del sector como Panini Cómics ya han anunciado en sus redes sociales que sus mangas subirán de precio. Algunas marcas han encarecido hasta un 20% sus novedades, otras solo han subido 1€ y otras incluso céntimos. Aquí podéis ver cómo ha variado el precio de los libros en los últimos 5 años según el INE:

 

Otra de las consecuencias del desabastecimiento ha sido el retraso en las publicaciones. Muchas compañeras han tenido que retrasar lanzamientos y nosotras mismas hemos tardado hasta 3 semanas más que antes en tener la misma cantidad de ejemplares disponibles. Las imprentas trabajan con lo que tienen y no pueden imprimir más cuando no llega papel, está claro. Esto supone retrasos de lanzamientos que tenemos que ir ajustando a nuestro calendario pero también comentar a otras partes implicadas como distribuidoras y librerías. Otra opción puede ser realizar menores tiradas de ejemplares (reducir los costes de impresión) pero nos arriesgamos a vender más rápido de lo que creíamos y tener que realizar otra tirada que implicará de nuevo más tiempo.

Y, ¿a qué me refiero cuando digo que las más afectadas somos las pequeñas? Bueno, los grandes grupos editoriales realizan tiradas muchísimo más grandes que las nuestras y trabajan con más imprentas, teniendo además más recursos para asumir el coste y menos problemas para subir precios (al tener casi todo el sector). Digamos que a su imagen afecta menos que los libros suban 1-3€ si quieren. Las lectoras que nos siguen y conocen nuestro catálogo detectarían enseguida si un poemario cuesta más de 12€ que es el precio de todos ellos en la web. ¿Se vendería igual a 14€? No lo sabemos y no me gustaría tener que averiguarlo pero si es necesario ya lo veremos. Intentamos mantener los precios para vosotras pero las ventas no se multiplican como para compensar la diferencia y entiendo que todas adoptaremos una subida antes de tener que cerrar porque el negocio no es viable. ¿Bajarán los precios del papel y por tanto lo demás? Yo no tengo ni idea, por ahora no lo parece. Otros gigantes como Amazon se hacen cada vez más poderosos y ocupan más parte del sector. Dicen que 1 de cada 5 libros vendidos en España se vende a través de Amazon, un marketplace que ha disparado el consumo de cartón para el comercio electrónico en todo el mundo. En EEUU Amazon ya vende el 40% de los libros que se compran. ¿Qué significa esto? ¿Por qué siempre ganan y pierden los mismos? Bueno, este es otro debate que dejaremos para otro día.

Hace unas semanas nos quedamos sin ejemplares de «La higuera de las gitanas», ¡una gran alegría! pero nunca nos había pasado antes, siempre tenemos stock. ¿Por qué pasó? Un pedido grande de la distribuidora nos dejó con poco stock, al ser una novedad se seguía vendiendo bien y cuando hice un pedido a la imprenta me avisaron «tardará un poco más» y era cierto. 3 semanas largas o eso me parecieron a mí estuvimos sin stock y sin poder vender el libro novedad, el único que había salido este año. Es difícil, es duro, todas las partes trabajamos para hacerlo lo mejor posible pero ya habéis empezado a notar los efectos y me parece justo hablarlo, contaros qué nos está pasando y qué podemos hacer.

Os quiero contar un caso concreto de esta casa. En noviembre de 2021 lanzamos «La vacuna contra el hambre». La imprenta nos hace un presupuesto, lo aceptamos y se imprime. Digamos que ese presupuesto es – me lo voy a inventar – de 10€ para que la cuenta sea redonda, por ejemplar, más IVA 4% pero eso da igual ahora mismo. Nos cuesta 10€ hacer un ejemplar en noviembre de 2021 y en febrero de 2022 tenemos que reimprimir (¡aleluya!) a lo que la imprenta nos informa de que han subido precios, no tanto como deberían y necesitan porque subirán más, pero un poco. Vale, ¿cuánto nos cuesta ahora? Pues un 15% más. Y podría llegar a un 30%, es más, han seguido subiendo los presupuestos aunque ya no sabemos exactamente cuánto, solo podemos comparar los libros anteriores. Nuestros precios, por ahora, no han subido, así que por lógica estamos ganando entre un 15% y un 30% menos, que conociendo los márgenes de esta casa y de las pequeñas del sector ya sabéis lo que significa: más precariedad, más pobreza, más riesgo, más inversión, menos poder económico, tiradas más pequeñas (?), subida de precios (?)… No sabemos todavía.

Sé que está entrada ha sido larga y un poco caótica porque no he hecho un índice sino que he ido escribiendo sobre la marcha, tal cual me salía, que es como suelo hacer las cosas, pero espero que os haya servido para entender un poco las consecuencias de lo que está pasando, tanto para nosotras como para vosotras. Sabemos que nuestras lectoras son personas concienciadas y que la mayoría os preocupáis por el sector y nos queréis ayudar. Qué os voy a decir, os necesitamos como siempre pero más. Gracias por formar parte de esta casa.

Nos leemos.

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