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Ediciones en Huida

Sinopsis

El espejo donde nadie se refleja es un conjunto de estaciones que han ido pasando delante de mí; con sus cambios de color, hojas marchitas, trenes que se marchan y despedidas forzadas. Escribí en un cuaderno precioso todas las veces en las que me sentí rota, arañada, dolida o esperanzada. El resto lo hizo el viento al reordenar mis ideas y darme el empujón que necesitaba para dejar esas palabras volar. Con estas letras en forma de poemas, canciones al pasado y vistazos al futuro, he tratado de retratar lo que veo del mundo y la sociedad, incluidos sus matices de sombra. Puede que no todos los lectores estén preparados para verse reflejados en el espejo que les ofrezco a modo de libro, pero necesitaba gritarles a los cuatro vientos que un día un espejo me rompió y desde entonces es él quien tiene mala suerte.

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Nuestra reseña

Empecemos diciendo que, aunque este poemario sea de verso libre, no es un poemario tradicional. Desde el principio, en el propio índice, ya se nos marca que lo que vamos a leer son, en realidad, pensamientos, reflexiones de la propia autora, a modo de versos.
"El espejo donde nadie se refleja" es el concierto de las estaciones de Vivaldi.

Desde el comienzo el tono del libro se mantiene coherente. No pretende romantizar o edulcorar ningún aspecto, te cuenta: estoy rota, me han hecho daño, me duele aquí.
Quienes me conozcáis ya sabréis que la prosa poética queda un poco lejos de las lecturas que más disfruto porque suele tender a sobrecargar la narración de figuras retóricas, imágenes confusas y juegos de palabras enrevesados. No es el caso de Silvia, creo que se ha manejado muy bien y que ha sabido, además, ofrecer un orden al poemario.

En la página 54 escribí con boli y muy mala letra lo siguiente:
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sobre amor = solución? pérdida?
sentimiento de vacío
muerte recurrente + lágrimas
desasosiego y desilusión por la vida y la soledad
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Leo en Silvia el reflejo de una generación perdida. Aquella a la que nos dijeron que si estudiábamos tendríamos trabajo, que podrías independizarte joven, comprar una casa, tener cosas de tu propiedad, viajar... Quizá fue esta la primera mentira, la primera vez que nos rompieron el corazón. Dice la autora "Echo de menos el futuro que nunca llega", "Quiero soñar que estoy viviendo la vida que quiero". ¿Dónde fueron a parar tantas promesas? ¿Qué nos queda en el presente? ¿Qué futuro habitaremos?
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Tras todo el manto lúgubre de su escritura de vez en cuando centellean verdaderas intenciones que reclaman su lugar en el mundo, un quiero seguir viva. El deseo, más bien la necesidad de continuar pese a todo, al corazón roto, a las ilusiones destrozadas, al futuro desesperanzador: "No puedo seguir esperándote. / Estoy llegando tarde a todo lo demás".
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"Otoño" es la estación que más he disfrutado e invierno la que menos he subrayado. En la página 46 Silvia se sincera al mostrar ese momento en el que estás tan rota que sientes que sólo otra persona podrá repararte, unir tus piezas y hacer que el mundo siga girando. Apunté en el margen:
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sentimiento de soledad e insatisfacción vital generacional
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En la imagen de la derecha os dejo uno de mis poemas favoritos del libro que me recordó una frase que anoté y que leí alguna vez a alguien en Twitter (qué difusa es la originalidad y autoría en redes sociales).
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Mi frase favorita: “A veces piso las hojas del suelo. En ocasiones, no las miro, pero las oigo crujir bajo mis pasos. Nunca me vuelvo para saber si están bien”.
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En definitiva, leedla si os habéis sentido identificadas con algo de todo esto, creo que Silvia escribe para todas las que nos hemos sentido rotas.

Podéis encontrar el libro a través de la editorial o en librerías (para ello os dejo la web de Todos tus libros para facilitar la búsqueda).

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Entrevista a la autora

La autora

Silvia Mago

“Nací en el invierno de 1998, en un pueblecito de la bahía de Cádiz, por lo que el mar y sus reflejos me dibujaron como soy. Llevo escribiendo desde que mi padre me enseñó a unir palabras y mi primer poema fue para mi madre, cuando con cuatro años me referí a ella como un sol. Desde entonces no he vuelto a soltar el lápiz.
Me gustan los poetas muertos que, de alguna manera, me resucitan. Bailo a destiempo melodías olvidadas y llevo soñándome toda la vida. De mayor quiero ser niña, y de corazón quiero seguir latiendo. Para mí, la poesía es una manera de sobrevivirme”.

El poemario está atravesado por el dolor y la desesperanza, ¿Ha servido escribirlo para dejarlo atrás?

Creo que aunque algunas de las heridas que describo en mis poemas siguen abiertas, me sirvió muchísimo poner el dolor en papel para poder mirarlo desde fuera. Desde otra perspectiva, sacándolo de dentro. Cuando escribí este libro (que en un principio tan solo eran pensamientos que amontonaba en un cuaderno de hojas gastadas), estaba atravesando una de las peores épocas que recuerdo. No sabía qué hacer con tanto daño, y el cuaderno estaba ahí cuando los demás se marchaban. Escribir El espejo donde nadie se refleja fue como una herida que supura.

Tras leer el poemario, donde el amor juega un papel fundamental, me gustaría saber si ahora mismo para ti es una salvación o una pérdida.

Ahora mismo, para mí, el amor es vida. A lo largo de los años he tenido muchas relaciones tóxicas con todos los tipos de amor (romántico, de amistad, de familia, propio), lo que me ha consumido y herido profundamente. Poco a poco he ido construyendo relaciones más sanas, apartando a las personas que me hacían daño y aprendiendo a soltar, a decir adiós, a buscar recibir lo mismo que ofrezco y no conformarme con las sobras.

¿Se ha roto el espejo? ¿Cuál es ahora la buena suerte de Silvia Mago?

El espejo no se ha roto, lo he roto yo. Lo hice añicos y desde entonces me quiero un poquito más. Mi buena suerte son los ojos con los que ahora me miro, con menos exigencia y más aceptación. Son mis manos, que están aprendiendo a acariciar lo que antes arañaban. Y son todas esas personas que han sabido abrazarme, mirarme y quererme, cuando yo no he sido capaz.

¿Quiénes han sido tus autoras de referencia para escribir? ¿Qué hay de otras personas en este poemario?

Alejandra Pizarnik siempre está presente, su poesía es como el fuego, calienta y abrasa, me inspira muchísimo. También adoro a mi tocaya Sylvia Plath, a Mery Shelley (Frankenstein marcó un antes y un después en mi vida) y a Emily Brontë. En este poemario hay trocitos de personas que me han tocado, ya sea con dulzura o con violencia. Hay palabras escritas para personas que ya no están conmigo, ya sea porque se fueron sin querer o yo quise que se fueran. En su conjunto, en El espejo donde nadie se refleja, he tratado de plasmar lo que veo de mí y de quienes me rodean, desenmascarando el miedo y encarándome con él.

¿Qué libro nos recomendarías?

Os recomendaría tantos… de novela recomiendo encarecidamente: “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë, “Intermitencias de la muerte” de José Saramago, “Canto yo y la montaña baila” de Irene Solà, “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “Rebeldes” de Susan Eloise Hinton y “El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes” de Tatiana Tibuleac.
A quien le guste la novela gráfica, recomiendo muchísimo “Watchmen” de Alan Moore.
De poesía, no puedo no recomendar “El romancero gitano” y “Sonetos del amor oscuro” de mi queridísimo Lorca, “El trabajo y las noches” de Alejandra Pizarnik, “Ariel” de Sylvia Plath y “Violencia” de Bibiana Collado Cabrera.

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