El signo de la bruja

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El signo de la bruja es un ensayo intimista sobre la invención de una figura utilizada para condenarnos y reprimirnos: la mala mujer. Alba Pastor busca en estas páginas los orígenes de una opresión heredada, rompiendo con toda la tradición impuesta. Aquí no encontrarás calderos ni escobas; nos alejamos de supersticiones y del imaginario transmitido, para reescribir nuestra historia: la de las agricultoras, las curanderas, las que practicaban abortos clandestinos, las marginadas, las histéricas.

Este libro es un recorrido por la historia, la mitología, el folklore, la religión, el arte, las series de nuestra infancia y la psiquiatría para reivindicar y poner en valor nuestras vidas. Un alegato feminista a favor de las brujas de entonces y de ahora.

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Conoce al autor

Alba Pastor (Murcia, 1998) se dedica al periodismo y disfruta dando largos paseos, durmiendo y acariciando animalitos.

Lee un extracto

Mi abuela sufrió la crueldad del electroshock. Su vida estuvo marcada por los episodios de maltrato que vivieron ella y su familia a manos del padre. Era la hermana mayor y tuvo que hacer de escudo protector en un entorno infeliz.
Fue una mujer taciturna y de semblante serio, que cuidó a ocho hijos y un marido mientras trabajaba fuera y dentro de casa. Esa era su vida y para esas tareas había nacido. Nunca la escuché decirlo, pero ahora sé que estaba profundamente triste.
Sufrió episodios depresivos que la acompañaron durante toda su vida, y una ansiedad que solo exteriorizó con suspiros. Los episodios de su infancia marcaron su carácter y era lógico el malestar después de lo que había vivido. La manera en la que intentaron resolver su sufrimiento generó un dolor aún más profundo que tuvo que llevar en silencio para continuar siendo el ama de casa que se esperaba que fuera. Siempre había escuchado que estaba enferma de los nervios y bajo esa frase se desvelaba la influencia que habían dejado los diagnósticos de histeria en la sociedad.
Se persiguió a las mujeres que no cumplían el modelo que imponía la Iglesia, y, una vez llegada la revolución científica, la medicina siguió reproduciendo esos mecanismos de opresión al tratar como histéricas a cualquiera que se desviara de su rol. Después de ser brujas nos convirtieron en enfermas.
Los electroshocks y las lobotomías también se utilizaron en las terapias de conversión para corregir la orientación sexual de las personas LGTBIQ, que fueron consideradas enfermas mentales hasta 1990, año en el que la OMS retiró la homosexualidad de su lista de patologías.
Si el cuerpo de las mujeres había sido de poco interés para la medicina, la salud mental no fue diferente.

 

Lo han hecho posible

Ilustración cubiertas: Carmen Segovia Moreno
Corrección: Antonio Marcelo
Maquetación: Lara Losada
Maquetación eBook: Lara Losada

Información adicional

ISBN-13 PAPEL

978-84-125498-5-0

ISBN-13 EBOOK

978-84-126864-3-2

Primera edición

Septiembre de 2023

Número de páginas

86

9 reviews for El signo de la bruja

  1. Nacho (propietario verificado)

    Me ha gustado mucho, recoge en pocas paginas el estigma social que hay arraigado a la mujer, originado desde el mismísimo génesis hasta la actualidad. Recomiendo encarecidamente su lectura.

  2. Carlos (propietario verificado)

    Una lectura muy ligera que abre un horizonte enorme a otros libros y obras de arte, como los mejores ensayos hacen… siempre expandiéndose y tocando todos los palos con una perspectiva refrescante y libre.

  3. Jonattan (propietario verificado)

    Alba transmite su mirada feminista y responsable con la historia. Edición y autora geniales 🙂

  4. Ana S. (propietario verificado)

    Me ha gustado muchísimo

  5. INMA (propietario verificado)

  6. José (propietario verificado)

    Ensayo magnífico para conocer sobre el estigma que hubo y sigue habiendo de las brujas/ todas las mujeres que no quieren seguir los roles marcados.

  7. Laura (propietario verificado)

    Una mirada a la figura de la mujer a lo largo de la historia muy necesaria

  8. Cleri (propietario verificado)

    Me parece increíble que las noches fuesen peligrosas por las brujas antes y ahora lo sean por los hombres. Las mujeres que para aprender o relacionarse o divertirse se reunían en la noche eran tachadas de brujas malignas y peligrosas. Eran el motivo de temor para que los niños y las mujeres buenas se quedaran en casa y para que los hombres tuvieran cuidado de no dejarse encantar. Cuando literalmente a las mujeres solo les quedaba la noche para disfrutar y aprender ocultándose de quienes las perseguían por brujas (por sabeoras), los hombres se la arrebataron. Los ‘buenos’, los de la fe luchaban contra las brujas porque era lo que marcaba la religión y la costumbre. Y ahora que no quedan brujas que aterroricen las noches, solo quedan hombres que nos aterrorizan cada noche.

    Ha sido un ensayo muy chulo y que me ha aportado muchísimas referencias que llevaba tanto tiempo buscando 🤍

  9. Cleri (propietario verificado)

    Las mujeres que para aprender o relacionarse o divertirse se reunían en la noche eran tachadas de brujas malignas y peligrosas. Eran el motivo de temor para que los niños y las mujeres buenas se quedaran en casa y para que los hombres tuvieran cuidado de no dejarse encantar. Literalmente a las mujeres solo les quedaba la noche para disfrutar y aprender, ocultándose de quienes las perseguían por brujas. Y hasta eso les han arrebatado. Los ‘buenos’, los hombres de fe luchaban contra las brujas porque eran el mal según la religión y la costumbre. Y ahora que no quedan brujas que aterroricen las noches, solo quedan hombres que nos aterrorizan cada noche.

    Un ensayo muy ameno y con mucho contenido pero, sobre todo, con todas las referencias que tanto tiempo he estado buscando consultar 🤍

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