Tropelías, flores y otros poemas

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12,00 Incl. IVA

Esta colección de poemas recoge las vivencias personales de un ciclo de la vida de la autora representado a través de las cuatro estaciones, comenzando por el otoño, símbolo del comienzo del declive, pasando por el invierno -la estación más dura, en la que su cuerpo y  alma se pierden entre los fríos polares de Svalbard-, un tiempo en el que dejó de reconocerse y vivía un intenso debate interno sobre la mujer que fue y en la que se convirtió. Las estaciones de primavera y verano se materializan en el reencuentro consigo misma, la aceptación de la identidad, la vuelta al camino de la auto realización, de la autoestima, una vuelta paulatina a vivir el presente como exponente de la felicidad.

Pero el poemario va más allá, en medio de toda esta aventura personal se mezclan imágenes de sueños, valores recuperados, amistades que vuelan y que regresan, relaciones que no encuentran un punto a partir del cual desarrollarse en medio de esta lucha por la superviviencia psicológica, ideologías, crítica social desde el ecofeminismo y reivindicaciones que intentan romper con un sistema heteronormativo y capitalista, ese mismo sistema al que la autora sobrevive dando lugar a estos poemas.
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Autora

Iluminada Banda es Licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Huelva, especializada en agroecología, combinando posteriormente este ámbito con la perspectiva de género como un enfoque fundamental en su trayectoria.
Pertenece a la asociación de mujeres Red Andaluza de Dinamizadoras de Consumo Responsable y Producción Ecológica desde la que ha desarrollado diversos proyectos del ámbito ecofeminista.

“La expresión a través de la poesía es una herramienta fundamental para mí, es como traducir al lenguaje humano los pensamientos más ininteligibles del alma y, en este esfuerzo por materializar todos esos sentimientos y emociones encuentro la capacidad de drenar las toxicidades del mundo pero también de reivindicar, en un código poético ecofeminista,que todas las personas somos ecodependientes e interdependientes y que, desde ese punto, hay que empezar a construir una sociedad más sostenible”.

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Detalles

Peso 0,112 kg
Dimensiones 20 × 13 × 1 cm
ISBN-13

978-84-120371-7-3

Primera edición

Abril de 2020

Número de páginas

78

2 valoraciones en Tropelías, flores y otros poemas

  1. Iriaagi

    Iluminada desenvolve este poemario de transformación persoal a través das catro estacións do ano, dando comezo do  declive no outono, procurando flores nun deserto cheo de sombras. Como a Gárgola de Thivier, Banda fai referencia a esta escultura que representa a unha muller desnuda, presa dunha pesadilla.
    » 𝐓𝐮𝐬 𝐩𝐢𝐞𝐫𝐧𝐚𝐬 𝐬𝐞 𝐞𝐧𝐫𝐞𝐝𝐚𝐧 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐫𝐚í𝐜𝐞𝐬 𝐲
    𝐭𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐝ó𝐧𝐝𝐞 𝐩𝐮𝐝𝐨 𝐛𝐫𝐨𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐩𝐚𝐧𝐭𝐚𝐧𝐚𝐥»
    .
    A estación mais complexa, o inverno, donde alma e corpo son vulnerables ante as extremas xeadas de Svalbard no Ártico Noruego.
    E porqué Svalbard? Me preguntaba. Existen outros lugares inhóspitos na faz da terra para establecelo como comparación.  Con Iluminada nada é casualidade.
    .
    En Svalbard atópase o Banco Mundial de Semillas de Plantas de todo o mundo, nun búnker subterráneo capaz de resistilo todo. Pero eso, como lectora tes que descubrilo ti, non é fascinante?
    Tropelía de primavera e verán son a reconciliación con unha mesma. A autora explota en mil dimensións para volver a construírse, e o comparte con todas nós en clave ecofeminista.
    .
     Os simbolismos que utiliza son curiosos, caóticos e surrealistas.Como digo, con Iluminada Banda nada está escrito ao azar. E aínda que interactuar coa autora desta maneira (procurando significados) foi enriquecedor, sinto ambivalencia con este poemario,  por esa exposición de elementos e personaxes literarias súbitamente. Non sei porqué non conseguín conectar con ela, non é un poemario que me removera. Sinto de corazón, non poder camiñar contigo Iluminada. Iso non desmerece a túa escrita e por suposto a súa lectura.

  2. martamartinezrodrigu

    De algún lado traigo la idea reciente de que la poesía es como generar una figura, quizá construir una escultura con las manos. Es lo que más se aleja de escribir dentro de la escritura. Es por ejemplo un dibujo, hacer una fotografía o caminar por un lugar conocido. Leer poesía me hace preguntarme: ¿cómo la leo? De alguna forma siento que los libros de poesía nunca se acaban y nunca se empiezan por el principio. Están ahí, para jugar: es decir, configurar un orden nuevo – no normativo – de las cosas. Proporcionar una mirada (ojalá) disidente. En tan poco tiempo, de repente: has generado una sensación, un pensamiento, una relación de imágenes que se hablan. La poesía es incompleta, en el “qué querrá decir” está la agencia de quien la lee. Lo incompleto es a menudo lo que invita a construir. Me gusta la poesía que puedo comprender pero también la que me anima a imaginarme (lo que podría ser), la que de repente me revela un recuerdo o me asienta una nueva idea. Cuando empecé a leer el poemario de Iluminada empecé por el principio. Pero me sentía perdida. Así que lo dejé y ahora que es verano he empezado por el apartado “tropelía de verano” a pesar de no ser el principio. De alguna forma presiento que este libro (o la poesía) dice: sitúate dónde te encuentres. Me rebusco y acomodo en sus páginas.

    Leo la poesía de Iluminada y me aproximo de cerca a quién la escribe (a quién, al saber que escribe desde el prisma de la inter-dependencia, leo en una dirección que me interesa y comparto. Me gusta leer un poco la biografía de quién escribe la poesía (ese lenguaje de otro lado) para hilar las letras a través del sentido ajeno y no sólo del propio. Me acerco a la autora y a sus intereses: aprecio su forma de no mostrarse sola, de reproducir a sus referentes. Noto cómo la reivindicación de sus versos me atrapa y aproxima. Admiro su mirada hacia la naturaleza y cómo la introduce en sus páginas (se nota, cómo su vida personal está atravesada por la importancia que para ella tiene lo natural: “aquel instinto animal se me ofreció recuperable, igual que el bosque del que una vez fui despojada”). Me llega también su dolor “la soledad de la que sabe con certeza que va a quedarse sola” y me asusta leerlo en verano. Pero al mismo tiempo abrazo lo que dice. Por ejemplo, escribe: “tal vez si me dibujo tan solo como un contorno lograré ver a través de mí” y de repente (veo) en vez de letras el resultado de su frase: el retrato de un cuerpo que creo mío (cuando ella ha hablado del suyo) y aquí, por ejemplo, encuentro la inter-dependencia: me leo en sus palabras (¿ qué es leer, sino un acto de reconocernos ajenas desde las otras, es decir junto con-otras?. Dice Iluminada “los bordes de mí aún eran golpeados por otras velocidades de otras vidas”). Y pienso no sólo en la belleza de los versos, sino en la coherencia y la carga de honestidad que contienen: yo también “seré la ceniza del agua” y probablemente todas “un eco en la palabra de generaciones venideras”. A veces la poesía no es más que esta frase de la autora: “no discernir la verdad, sino un solo segundo de encuentro en la retina”. Un «aquí me he quedado tranquila» aunque ni siquiera sé por qué, no puedo comprenderlo. Pero estoy a gusto en estas palabras que me han provocado un sentido.

    Es verdad que hay referencias que no entiendo o me resultan lejanas, especialmente las referidas a un ámbito bastante desconocido para mí (la agroecología, ecología…) pero es normal, no podemos comprenderlo todo y menos en la poesía. Aún así, he aprendido leyendo y me gusta la forma de incorporar tanta diversidad en tan poco tiempo. He buscado significados (porque sí, igual la intención era que me lo imaginara todo) pero me gusta también entender (sobre todo, cuando no hilo nada, cuando no puedo significar nada) para dar valor al poema. Admiro las referencias a las que se cita, voy a ellas (aprendo nuevas canciones, escritoras, lugares, animales…). Hay otros poemas en los que quisiera rasgar más. Aún con todo, me ha generado mucha curiosidad detenerme tanto en estas letras y tengo la sensación de que ya tengo un libro al que podré regresar cuando quiera, probablemente, cada (mes) que quiera.

    Reseñar te invita a atender al detalle. Y hacerlo sobre alguien que no conoces es, pausar un poco más en la lectura, preguntarte: ¿qué persona hay detrás de esta palabra? o, ¿de qué hablará con esta palabra que yo conozco pero es nueva por el registro en el que aparece? como dice Iluminada en uno de sus poemas “salté hacia un camino sin bordes” y así diría que puede ser su poesía. Entrelaza palabras para crear espacios nuevos que antes no estaban. Incluye constantemente imágenes para hablar de su intimidad: el dolor, las expectativas, el recuerdo, el cariño que se desea. La vejez y las referencias al tiempo. La poesía trata de hacer al papel moverse y ella lo consigue. Tengo la sensación de que los libros de poesía son inagotables y por eso resultan difíciles de reseñar. Pues, a veces, una sólo quisiera decir: disfruté.

    Posdata: Mary Oliver también me abrazó con su poema “Los Gansos Salvajes”

    Link a la Reseña en Goodreads: https://www.goodreads.com/review/show/4763866178?book_show_action=false

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